Roberto Dimas Heredia
El caso de lo que ha ocurrido en sesiones de Cabildo en el municipio de Los Reyes de Juárez, implica una cadena de acciones arbitrarias ajenas a principios éticos del servicio público así como presuntos casos de violencia política con razón de género. Punto y aparte pero no menos importantes son las diversas estrategias de denostación contra mujeres servidoras públicas que ha incluido el utilizar a comunicadores para fabricar denuncias en contra de dos regidoras y denostar a una mujer periodista que dirige este medio en el cual me permiten expresarme.
El aparato de poder encabezado por el principal edil, ha persistido en una serie de ataques mediáticos y legales contra dos regidoras que han puesto en la mesa actos de corrupción y nepotismo en el Ayuntamiento, además de presentar denuncias por violencia política.
El edil principal tiene experiencia, sí, ya ha gobernado, pero ese poder ha hecho que no le guste que le debatan, que solo él busca tener el control total de las obras, o bien que se esté en sumisión o supeditados a su voluntad, así como situaciones que comprometen la libertad de expresión y la democracia en ese municipio. Hay ejemplos de ello como el hostigamiento e intimidación que sufrió una periodista por parte del alcalde y el cual fue denunciado en su momento.
Existen una serie de denuncias ante instancias legales por parte de las regidoras respecto a lo que han considerado a vulnerado sus derechos políticos. Hablamos de una especie de oscurantismo machista que ahora busca cubrirse con un manto de aparente legalidad y cero discriminación e inclusión. Se jura que no se han cometido actos de los cuales, hay amargos testimonios.
Pero bien, si en el presente existe voluntad de trabajar adecuadamente, se debe garantizar, de verdad no en palabras, las condiciones para el desarrollo pleno de las funciones de las regidoras. Están acotadas, se insiste con una figura de contralor a modo, con falsificar documentos y plantarles faltas administrativas, arrebatarles la participación. Esto tiene que cambiar, no puede ser, es por eso que se clama por la solidaridad de las mujeres políticas de todo el país.
La esperanza es que las autoridades por respeto a la ciudadanía de Los Reyes, investiguen más allá de una aparente revictimización del edil, que se quite la opacidad en las obras, que frenen los actos machistas y se revise con lupa el actuar de la administración que derive en cuentas claras para el correcto ejercicio del recurso público y la participación social sería por demás beneficio para la población.
