LECTURA POLÍTICA POR Noé Mondragón Norato

Hay algo que ya percibieron la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez y también la ex edil de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez: en Morena no se castiga la corrupción. Y si la casa no se asea, nace de manera natural su hermana, la impunidad. Así ha ocurrido con los casos más escandalosos como el fraude de más de 15 mil millones de pesos en Segalmex, el asunto de los desvíos no menores por el huachicol fiscal ─que involucra a los hijos del ex presidente AMLO─, los fraudes millonarios en las aduanas que no terminan y se reciclan y la autosuficiencia mostrada por el senador morenista Adán Augusto López Hernández ─vinculado presumiblemente, con el grupo delictivo “La Barredora” a través de su ex secretario de seguridad pública en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena─, quien sigue desempeñando su cargo legislativo. Gruesas cobijas políticas lo cubren. Nada lo perturba. Y si no hay castigo lo que sigue es hacer más grande la fiesta de los cinismos, la desfachatez y las insolencias. Atreverse incluso, a soñar alto, pues todo está permitido. Hay que ir a los hechos.

CORRUPCIÓN ACUMULADA. – Ventilar la corrupción política en los medios de comunicación y en las redes sociales no tiene un fin práctico, sino empírico. Es decir, se utiliza para “quemar” a los corruptos con el fin de evitar que avancen en la persecución de más poder. Frenarlos de golpe. Sacarlos de futuras competencias electorales. Ahí acaba todo. Esa cultura fue heredada por el PRI. Y continúa vigente en la 4T. Para desgracia ciudadana. Se lee así: 1.- La alcaldesa de Acapulco Abelina López cuenta ya con varias observaciones de su cuenta pública 2023 y 2024 por parte de la auditoria superior de la federación (ASF). Una por 989 millones de pesos. Y la más reciente de 2024 soltada por el ex auditor David Colmenares Páramo, por un monto de 206 millones de pesos. A ella se suman las once observaciones hechas esta vez por la auditoría superior del estado (ASE) ─encabezada por el auditor astudillista Marcos César Paris Peralta Hidalgo─, que alcanza en su cuenta pública 2024 la friolera de 19 millones de pesos. Ante hechos como esos, la alcaldesa López Rodríguez se victimiza. Llega al extremo de ubicar esos cuestionamientos como “ataques en razón de género”. Lejos de aclarar dónde quedó o aplicó ese recurso, evalúa esa información como “golpeteo político con miras al 2027”.

Es decir, y pese a estar metida en el centro del ojo del huracán, no le aflige en absoluto que las auditorias federales y estatales coincidan en el uso desaseado del manejo del dinero en dicha comuna porteña. Y se empeña con base en lo anterior, en observarse dentro de la pelea por el gobierno estatal para la elección de 2027. Animada quizá por su jefe político, el secretario de Economía Marcelo Ebrard, quien ya anticipó que quiere ser candidato presidencial en 2030. Y necesita en consecuencia, gobiernos estatales bajo su control. Pero en todo caso, a Marcelo le están enviando señales claras de que su ahijada política no puede ir a dicha competencia. Pero Abelina no se baja del caballo amparada en la idea sostenida por ella misma en el sentido de que: “en Guerrero todo se puede”. 2.- La mayoría de las carreras políticas en México parten y se sustentan en una base corrompida: el monto millonario que los ex funcionarios o ex legisladores “guardan bajo el colchón” para invertirle después, y ya sin cargo, a la promoción de su imagen. En ese caso se encuentra la ex edil morenista de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez. La ASE le acaba de observar un faltante de 255 millones de pesos en su cuenta pública 2024 “por ejercer presupuesto en 160 obras en la cuales no existe evidencia de documentación comprobatoria y justificativa”.

Cuando Norma Otilia concluyó su periodo municipal en 2024, la señal que Morena le mandó fue muy clara: no le permitió participar para ningún cargo en esa contienda electoral. Arrastraba el escándalo de altos decibeles mediáticos de su desayuno con un líder delictivo. Pese a ello, comenzó a moverse de nuevo. Publicó un libro al que tituló “La trampa perfecta”, el cual presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Llevó con ella a un nutrido grupo de reporteros. En algunas colonias ha repartido despensas y juguetes a los niños. ¿De dónde obtiene el recurso si ya no desempeña como alcaldesa? Por supuesto, algunas páginas en redes la perciben como “potencial” aspirante a gobernadora. Lo cual representa en los hechos, un deseo fuera de todo contexto. La revelación de la ASE acabó por exhibirla. Pero tanto ella como Abelina no tienen de qué preocuparse. Lo más drástico es que no alcancen ningún cargo de elección. Porque la corrupción bajo la 4T y hasta el momento, no se castiga.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Olfateando el poder y sin dejar de convencerse de que es un perdedor de elecciones ─acumula tres al hilo─, el ex secretario de Salud aguirrista, Lázaro Mazón Alonso, apareció en el evento del PRD del pasado sábado cuando dicho partido clamó por “un nuevo comienzo”, pero con los mismos personajes de siempre. Ahí, Lázaro presumió ser fundador de Morena y el primer candidato a gobernador de ese partido en la elección de 2015. Lo que no explicó ni quiso recordar, es que AMLO lo bajó de la candidatura por sus relaciones peligrosas con el ex edil perredista defenestrado de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, hoy presidiario del penal de máxima seguridad del Altiplano. Ni tampoco que se encuentra disponible para volver a competir en urnas bajo las siglas de su antiguo partido político. Y si apareció ahí, es porque algo quiere “amarrar”. Pero como todos esos perredistas del pasado, Mazón Alonso no se resigna a aceptar que su carrera política ya está acabada.